ElenaferrantelaamicagenialeElena Ferrante ha escrito sobre la violencia. Algunos no compartirán esta opinión y dirán que es una interpretación reduccionista, otros me darán la razón y verán “sullo sfondo” de la saga de “L’amica

Geniale” la amarga trama de historias de vida marcadas por la violencia de una época, tanto en el “rione” de Nápoles en el cual han nacido las protagonistas como en la académica ciudad de Milán.

Pero lo que inquieta en estos días es asistir al espectáculo de otra “violencia”, la de quienes se han ensañado en descubrir la verdadera identidad de la autora que se esconde tras el seudónimo de Elena Ferrante. Y uno, perplejo, se pregunta si es legítima la pretensión de desenmascarar a la escritora o escritor que ha elegido no dar a conocer su verdadera identidad y legarnos desde el anonimato nada menos que sus creaciones literarias. Pareciera que escribir y hacerlo bien no es suficiente, que no alcanza a cubrir las expectativas de la sociedad actual, acostumbrada a demandar que todo se haga público y a vulnerar sin demasiados escrúpulos la intimidad y la privacidad de algunas acciones. Y lo más grave es que no creo que sea a los lectores de Ferrante a quienes les interese descubrirla. Como buena lectora, podría guardar el secreto de su identidad como he cobijado durante la lectura de sus novelas ese oscuro deseo de no llegar al final para que Elena (Lenú) y Lila puedan vivir en mi eternamente...como miembros de esa otra familia que uno va formando a lo largo de su vida con los personajes de los libros, las óperas o las películas que más

lo apasionaron. Son otros los intereses, seguramente mediáticos y comerciales, los que impulsan en la actualidad “cazas de brujas” aunque las brujas sean en el fondo inspiradas hadas y los verdaderos

males provengan de otros calderos... Ferrante habla de la violencia, decía, pero sin denostar a “Napoli”, la ciudad natal de las dos amigas protagonistas de sus novelas, sin caer jamás en ese lugar común del supuesto escenario “mafioso” por excelencia. Ferrante habla, en rigor de verdad, del autoritarismo y cuando critica las prácticas fascistas del “rione”, lucidamente denuncia también los extremismos en el propio seno de las llamadas posiciones “di sinistra” en toda Italia.

ElenaferrantelaninaperdidaCuando Ferrante se refiere a la violencia, alude también a la violencia de género. Y no distingue entre hombres instruidos (como Donato Serratore, “il poeta” o Pietro Airota, “collega d’università e marito di Elena”) o campesinos o artesanos privados de instrucción formal (como el padre de Lila, “lo scarparo della famiglia Cerullo”, o su esposo, Stefano Carracci), ni entre varones del norte o del sur de Italia. Es elocuente en este aspecto el párrafo de “Storia di chi fugge e di chi resta” (tercer volumen de la saga) donde la autora relata un episodio posterior a un “cachetazo” que da a Elena su esposo “accademico”, en presencia de la pequeña hija de ambos, Dedé: “A un certo punto andai a cercare Dedé. La trovai in corridoio insieme a Mirko e al pupazzo. Fingevano di essere madre e padre con il loro bambino, ma non in pace, stavano mettendo in scena un litigio. Mi fermai: Dedé istruiva a Mirko: mi devi dare uno schiaffo, capito? La nuova carne viva ripeteva la vecchia per gioco, eravamo una catena di ombre che andava sempre in scena con la stessa carica di amore, di odio, di voglie e di violenza.”

 

Son tiempos convulsionados los que describe Ferrante a lo largo de los cuatro volúmenes de la saga “L’amica geniale”: tiempos de riñas en las fàbricas y en las calles, de venganzas, de militancia política “massacrata a botte”, “tempi in cui i fascisti davano addosso a chiunque fosse di sinistra”, tiempos de “guai” y de “mazzate” como las que sufre el muchacho que distribuye volantes de propaganda sindical frente a la puerta de la fàbrica donde trabaja la otra protagonista, “Lila”, a quien Ferrante hace decir : “...al rione non si facevano chiacchiere, al massimo si lanciavano urla a occhi sbarrati per mettere paura e intanto si colpiva per primi, facendo male il più possibile, senza fermarsi, toccava agli altri fermarti se ne erano capaci”.

De Elena Ferrante podrán escribirse páginas enteras como lo han hecho ya todos los medios italianos, The New York Times y The New Yorker, el diario español El Paìs, y en repetidas ocasiones el diario “La Nación en nuestro país.

“L’amica geniale è un libro che trabocca dall’anima come un eruzione del Vesuvio”, afirmó el crítico de “La Repubblica”. Frente al Vesuvio, lucen francamente pequeños los rastreadores de la verdadera identidad de Elena Ferrante. Y además, violentos.

Visto 839 veces Modificado por última vez en 02 de Diciembre de 2017
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