Comentarios

Comentario sobre los  terremotos en el Centro de Italia

No hay dudas. El 2016 fue el año del terremoto, es más, de los terremotos. Llegados casi al final, si hay que elegir una definición que caracterice este período, no nos podemos equivocar, la definición más adecuada es ésta: años de terremotos, más allá de la reñida y prolongada campaña para el Referéndum, más allá de la acumulación de medallas ganadas en las Olimpíadas, más alláde la simbología de recuperación atribuida a la inauguración en Roma de un edificio grandioso y moderno bautizado “Nube”.

Y “Año de terremotos” quiere decir enormes y graves dificultades para toda la Nación, comenzando obviamente por el sufrimiento de los familiares de las víctimas y de las mismas víctimas, las dolorosas peregrinaciones de los evacuados, de los sin techo, del desorden económico de industrias y comercios puestos a dura prueba.  Comenzando – sobretodo – por el esfuerzo inexorable y gravoso que se le pide a las autoridades que, presupuesto en mano, deberán rendir cuentas. Porque la reconstrucción hay que hacerla.

Y hay que hacerla rápido, lo más rápido posible. Y éste es el aspecto más molesto: no se podrá esperar demasiado. Éste es el desafío que tenemos todos, dentro y fuera del país. Un desafío serio de necesidad y también de dignidad nacional. También para respetar el dolor de las personas y de las familias más golpeadas que en su gran mayoría enfrentan -desde el primer momento- con orgullo y dignidad, sin gritos y lloriqueos en exceso. Se trata -ya lo dijimos- de una dura prueba y como tal, hay que enfrentarla: recordando como italianos, que las adversidades naturales, y no solo naturales, no es la primera vez que nos exigen al extremo. Recordemos cuántas veces tuvimos que ponernos manos a la obra en un clima de reconstrucción, con el granito de arena que cada uno puede aportar.

Habrá que reconstruir las casas, los barrios y también las iglesias, los monumentos, aquel patrimonio cultural que nos califica desde hace siglos como el país que somos, y que por cierto noseríamos sin esos muros y sin esos pueblos ricos de historia, de creatividad, de genialidad humana, de ingenio y de arte.

Momento de prueba. Supremo deber de las autoridades será aquel de asignar, con equidad y sabiduría, las tareas y los recursos, superando con responsabilidad y coraje las deplorables desviaciones que nos han dañado tanto como comunidad nacional, más de una vez. Dicen que el ejemplo más cercano a imitar podría ser la Expo Milano de este año, por el breve pero simbólico respiro que nos dio de dignidad, ánimo y seriedad.

Ahora bien, se puede intentar enfrentar con coraje esta enésima reconstrucción, porque además se asentó ya, debido a tantas catástrofes, una envidiable capacidad organizativa que antes no nos era familiar. Disponemos de válidas y envidiadas estructuras listas para actuar, como providencialmente se vio en estas últimas circunstancias. Y es por ello que tenemos que tomar el ejemplo de los hombres de las emergencias- voluntarios y no voluntarios- cuya generosa predisposición evitó lo peor. Inspirémonos todos en el compromiso de los bomberos, de los excavadores, de los rescatistas que no han escatimado esfuerzo y sacrificio personal y que merecen todas las medallas de oro del mundo. Ellos merecen además que su ejemplo, de concreta y operativa solidaridad sea seguido por todos, sin excesivas quejas.

Demostremos, con la cabeza gacha, que podemos todavía construir y reconstruir: también obras imponentes, como dicen que es la “Nube”, surgida en Roma justo este año que cerramos con la amargura de tantas casas derrumbadas, tantos muertos y tantas familias en luto.

Visto 1291 veces Modificado por última vez en 03 de Abril de 2017
Share this article
Más en esta categoría: Expo Milano 2015 »
Inicia sesión para enviar comentarios

Sitios de Interés

Suscribir y recibir noticias

Deje sus datos y le avisaremos sobre las actualizaciones mas relevantes.
Muchas gracias.

Galería

Top